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Nos relata Juan Kaczorkiewicz

En la Ciudad de Bs. As. - Argentina.

 Los secretos del Hotel Castelar 


Voy caminando por la Avenida de Mayo y mientras admiro los edificiosemblemáticos como “La Inmobiliaria”, “El Palacio Barolo” o “el edificio de laUnión Industrial Argentina” llego hasta el hotel Castelar. Me voy acercando apreciándoloy ahí lo veo, como detenido en el tiempo, entre el mármol original, molduras,una recepción redonda y una carpintería artística. Dicen que este hotel guardasecretos que están muy bien escondidos, o al menos, hasta que yo vaya y losdescubra. Me voy a encontrar con María Cafora del departamento deInstitucionales, quien será mi guía y además, conoce el edificio, la historia ylo más importante: los secretos del Castelar.

Fue diseñado por el arquitecto italiano Mario Palanti, entre sus obrasse encuentra el Palacio Barolo, el Palacio Alcorta o el Palacio Salvo enMontevideo. El ingeniero José Pinzone fue quien siguió sus planos y se encargóde la construcción. El mármol del hotel fue traído desde Italia y fue pagadodos veces ya que lamentablemente se hundió el primer barco. 


El dueño del hotel era un tal Francisco Piccaluga y le puso Castelar enhonor al presidente español Emilio Castelar y Ripoll.  En el momento de su inauguración, año 1929era uno de los hoteles más excéntricos de Buenos Aires, Bellísimo por donde selo mire,  fue el primer hotel de BuenosAires en tener refrigeración y un spa completo, también era el edificio másalto de la Avenida de Mayo con sus doce pisos.


Pero no todo era estético en el hotel Castelar, sino que también teníauna vida social, cultural y política que pocos hoteles tienen la suerte detener. En 1932 se inaugura la peña Signo, que era un lugar de rencuentro de laelite literaria y cultural del momento con presencias importantes de artistas yescritores como Olivero Girondo, Norah Lange, Jorge Luis Borges, AlfonsinaStorni, Victoria Ocampo, Conrado Nalé Roxlo, Raúl Soldi, Pablo Neruda quien seencontraba actuando como cónsul de Chile en Argentina y varios intelectuales,actores y músicos de la época. En 1933 empezó a transmitir radio Stentor desdeel hotel y era un acontecimiento importante para el momento.  En ese mismo año viene García Lorca a BuenosAires con la idea de quedarse un mes para el estreno de la obra “Bodas desangre” en el teatro Avenida de la mano de Lola Membrives y su esposo que eraproductor teatral. Resulta que Federico García Lorca se enamora locamente deBuenos Aires, sus teatros, sus escritores y a diario participaba activamente yleía poesía en la radio Stentor. Fue así como su estadía se fue dilatando yestrena “La zapatera prodigiosa”, “Mariana Pineda”, y escribió gran parte de“Yerma” cuyos dos primeros actos leyó más de una vez a grupos de amigos. Sequeda como seis o siete meses,  en laciudad y vivía en el hotel Castelar en la habitación 704 que hoy estáambientada con muebles originales de la época y es una especie de museo la dela ciudad con horarios para la visita guiada.


García Lorca pasaba sus días entre la radio Stentor, la peña Signo,teatros, música y disfrutando de todo el ambiente cultural intelectual de la época.María Cafora, ferviente Lorquiana, y conoce la vida y obra del autor como pocaspersonas me comenta que Federico se inspiraba en la Av. de Mayo y en suarboleda para escribir. Así fue que el 27 de marzo de 1934 sus amigos lodespidieron en el puerto con los ojos llenos de lágrimas, y quizás con elpresentimiento de algo oscuro, tal vez que ya no se volverían a ver…lamentablemente un tiempo después llegaban las malas noticias porque lo fusilala dictadura franquista con una pérdida incalculable para la humanidad.

Además del lado socio-cultural, el Castelar tiene un lado político muyimportante en la vida Argentina ya que alojó también a varios presidentesconstitucionales argentinos: Arturo Frondizi, Arturo Illia o  Raúl Alfonsín y  Carlos Menem lo ha frecuentado varias veces.Los empleados comentan como la seguridad de Menen revisaba cada rincón delhotel en busca de explosivos. El hotel fue escenario importante de la políticay se han tomado decisiones claves para el futuro del país. Sin ir muy lejostodos los argentinos recordarán en el año 2000 cuando en unos de sus salonesChacho Álvarez renunció a la vicepresidencia del país luego de una reuniónlarguísima en el hotel con sus asesores. El Castelar no es de ningún partido, y los políticos prefieren entrar y salirpor el acceso de la calle Hipólito Yrigoyen para no seradvertidos por la prensa. Es que el hotel ocupa toda la manzana entre la Av. deMayo y la calle Hipólito Irigoyen.

Hoy el hotel es un excelente cuatro estrellas y cuenta con 151habitaciones restauradas, restaurante, la confitería ha sido declarada “barnotable de la ciudad de Buenos Aires”, el Spa es el más grande y más completoen Capital Federal y está dividido por secciones para mujeres y para hombres.El hotel Combina lo antiguo y lo clásico con un servicio de excelencia destinadoa atender al huésped y seguir siendo protagonista de la vida social, cultural ypolítica del país.


Luego de una larga charla con María miro por última vez el lobby delhotel, el mármol, las lámparas, y unos enormes y antiguos espejos reflejan mirostro como inevitablemente lo han hecho con el rostro de Federico, de Borges ode Alfonsín.  Cruzo la puerta giratoriaque es la misma que alguna vez cruzó García Lorca, Me despido del hotel y ahíqueda, majestuoso, imponente, lleno de historia y repleto de secretos que solose descubren cuando se vista el hermoso hotel Castelar y al mismo tiempo mequedo con un escrito de Lorca que nos muestra que el escritor se habíaencontrado con sus propias palabras  enel hotel y escribe: "Buenos Aires tiene algo vivo y personal; algo llenode dramático latido, algo inconfundible y original en medio de sus mil razasque atrae al viajero y lo fascina…”o cuando recuerda: “Yo sé que existe unanostalgia de la Argentina, de la cual no quiero librarme".