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Nos cuenta Juan Kaczorkiewicz...

La Naturaleza acompaña...

Me gustan los hoteles los hoteles con historia. Aquellos que en tiempos remotos han sido el lugar elegido por los viajeros para descansar, recargando la energía de los caballos y tal vez reparar algún que otro  carruaje para seguir esos largos viajes hasta destinos deseados, quizás, cruzando nada más ni nada menos,que la afamada cordillera de los Andes y  éste hotel tiene una historia interesante con varios elementos que me quitaron el sueño.


Fue fundado en 1917 como el hotel Correntoso, pero ya en 1903 funcionaba en el lugar la “Pensión de Doña Rosa”con clientes que viajaban de o hacia Chile y en el lugar reponían fuerzas y descansaban de las noches heladas  luego de transitar enormes montañas, ríos y lagos.

Para ponernos en contexto, nos preguntamos  ¿qué pasaba en la Patagonia Argentina y específicamente en ese lugar entre el Lago Correntoso y el Nahuel Huapi? 

En 1909 se realiza una inspección de tierras y se encuentra con 43 lotes pastoriles y 34  agrícolas. Entre los 77 lotes las herramienta seran escasas y la fuerza motora la proporcionaban 312 bueyes registrados y  el transporte en la zona era a fuerza de carros con unos centenares de  caballos y una docena de botes, algunos a vela para cruzar el Nahuel Huapi a Bariloche. La conformación de la colonia aproximada era de: 21 Argentinos, 3 Uruguayos, 24 Chilenos, 2 Españoles, 14 Alemanes, 8 Suizos, 2 Franceses, 2 Escandinavos, 1 Belga y 3 Italianos. Aquí se encontraba una apasionante historia de amor. La deprimo Capraro y Rosa Mayer.


Primo Capraro, Inmigrante Italiano,caracterizado por la tenacidad y la voluntad había venido a la zona de Bariloche en busca de oro pero encontró otros negocios prósperos como la construcción, el agrícola, el forestal, el transporte, la política y entre ellos la hotelería.  Había conocido a Rosa Mayer en Alemania quien era enfermera y lo atendió en un hospital. Primo migra a Argentina, pasa el tiempo y cinco años más tarde le pide casamiento por carta, ella acepta y se toma un barco sola a la Argentina prometida y pujante del 1900. Primo emprende un viaje a Buenos Aires para ir a buscarla y resulta que no la dejaban bajar del barco porque, en ese entonces, mujeres solas no podían inmigrar a Buenos Aires, así que, como buen negociador,  Primo se sube al barco, pide al capitán que los case y así vuelve la pareja al río Correntoso y comienza “la posada de Doña Rosa” hasta que en 1917 se funda el hotel Correntoso que ya que se perfilaba como un buen negocio y además se inauguraba ese año el vapor Cóndor  comunicando la ciudad de VLA con Bche. (Dato importante, La fundación oficial de VLA es el 15 de Mayo de 1932)

El río Correntoso une al Lago Correntoso con el Lago Nahuel Huapi. Es el río más corto del mundo con unos 300 metros aproximadamente.

Y así pasaban las primeras décadas del hotel con un interesante tráfico de personas que iban desde y hacia Chile.

Pero la vida es dura y tiene momentos complicados y en 1930 Capraro se suicida y el hotel Correntoso entra en su primer crisis y su hijo Francisco con su esposa Ema se hacen cargo del managment y comenzando con una nueva y necesaria remodelación del hotel. Se funda Villa La Angostura en 1932 y todo el ecosistema turístico parecía estar a favor del hotel Correntoso. Ya cambia el tipo de cliente y ahora comienza a aparecer el turismo y los clientes se quedaban cerca de un mes en el hotel. La buena pesca atrae a los pescadores más importantes del momento  y hasta el chef del hotel cocinaba las truchas a gusto de los mismos. Francisco comienza una buena estrategia de marketing para el Correntoso (marketing innovador para esos años treinta y cuarenta) haciendo énfasis en el “El lugar de las grandes” o en el camino de los siete lagos que ya comenzaba a perfilar como un corredor turístico impresionante.  El hotel brillaba y era el escenario de películas de Sandro, o Isabel Sarli, y huéspedes ilustres como Arturo Illia. 


Con el correr de los años la familia Capraro vende el hotel, para ser precisos en el año 1978 y el nuevo propietario es un banco y luego terminó siendo un casino. Después, lo compra la Fundación Misional Lanteriana y era usado para colonias de vacaciones de niños y retiro de los curas de la congregación. Así el hotel entra en otra crisis y según Juan Aubert,anfitrión del Correntoso, comenta que el hotel comienza a andar de capa caída debido a la falta de inversión de varios años.

En 1997 Alejandro Laurence compra el hotel. Él mismo cuenta: Yo no tenía nada que ver con la hotelería, yo venía del mundo de las finanzas y era el presidente del banco de Liniers y mientras estaba pescando en la boca del río Correntoso me comentan que los curas Lanterianos vendían el hotel y así empezó la negociación concluyendo en la compra del establecimiento. En ese momento, se encontraba en un muy mal estado de conservación y comienza una profunda remodelación y gran obra con la misión principal de rescatar la historia del Correntoso y sin perder la identidad.  Se dice que la restauración es un arte en el que se precisa de paciencia y mucha observación. Por esto, de las 35 habitaciones muy pequeñas originales se redujeron a 22 grandes y luego se construyeron otras para completar las 47 habitaciones actuales, un salón de convenciones, el excelente spa, dos restaurantes, un winebar y volver a tener ese prestigio para posicionarse entre uno de los hoteles más espectaculares de Argentina.


Y como les comentaba al principio, me encanta la historia del hotel Correntoso porque es una historia de aventureros,de pioneros, de colonos con coraje que dejaban todo por un sueño y a la vez se encontraron con una tierra tan bella como hostil, con esfuerzo y trabajo han luchado contra las inclemencias del tiempo y la naturaleza de la inhóspita Patagonia. Pero, en primer lugar, es una historia de amor de inmigrantes, (la de Primo y Rosa), y al mismo tiempo no deja de ser una historia de visión, una historia de futuro, una historia de alguien que ha tenido la capacidad de mirar 100 años para adelante y la suerte ha hecho que el hotel encuentre a las personas adecuadas como Alejandro Laurence que ha podido, de alguna forma, embellecer la naturaleza y crear un icono que hoy sigue encantando a los viajeros de todo el mundo y cuelga como un espléndido balcón con vista hacia el emblemático Nahuel Huapi.